Vehículos autónomos: máxima eficiencia de tiempo y recursos

A medida que los vehículos van ganando más autonomía, la productividad al volante va aumentando gradualmente. Esta evolución también podría conllevar el cambio de la propiedad a la movilidad como servicio, lo que reduciría en gran medida los costes de flotas. Pero, ¿cómo y cuándo estará el propio vehículo al volante?

Se están invirtiendo millones en I+D, no solo los fabricantes de coches y sus proveedores, sino también gigantes no relacionados con el mundo de la automoción, como Google, Apple e Intel. No obstante, hay opiniones diversas en cuanto a la velocidad a la que la inteligencia artificial (IA) y el hardware avanzado tomarán el control del vehículo. Expertos como Sven Gábor Jánszky, de 2b Ahead Think Tank, y John Zimmer, director ejecutivo de la compañía de transporte privado Lyft, creen que para 2025 tanto los automóviles como los clientes estarán preparados para salir a la escena de la movilidad autónoma.

Las consecuencias para el sector automovilístico, el transporte privado e incluso el público serán tremendas, dado que la autoconducción y la desaparición de la propiedad privada van de la mano, al menos en las grandes áreas metropolitanas. En general, se cree que la movilidad se convertirá en un servicio de pago por uso muy asequible. Esto podría reducir considerablemente los costes de movilidad de las empresas. Hay además otra ventaja que está a la vuelta de la esquina: el hecho de que el tiempo que se pase al volante será más productivo.

5 pasos para los coches sin conductor

Entre hoy y 2025, es probable que los vehículos evolucionen hacia la conducción autónoma y, de paso, otros modelos empresariales en distintos pasos que integrarán cada vez más sistemas de asistencia al conductor. La Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE) identifica 5 pasos:

1. Conducción asistida: un sistema de asistencia al conductor se encarga tanto de la dirección como la aceleración/desaceleración, pero no en todas las circunstancias, con la expectativa de que el conductor se encargue de los demás aspectos. Los vehículos que cuentan con control de crucero adaptativo, por ejemplo, tienen un nivel de autonomía 1.

2. Automatización parcial: uno o más sistemas de asistencia al conductor se encargan tanto de la dirección como de la aceleración/desaceleración, pero no en todas las circunstancias, con la expectativa de que el conductor se encargue de los demás aspectos. Un coche que pueda adelantar a otro en una autopista se considera de nivel 2.

3. Automatización condicional: en determinadas circunstancias, el coche se encarga de todos los aspectos de la conducción, monitorizando el entorno por completo, con la expectativa de que el conductor responda adecuadamente si se le solicita que intervenga.

4. Alto grado de automatización: igual que el paso anterior, pero con la expectativa de que el conductor no responda adecuadamente si se le solicita que intervenga.

5. Automatización completa: el sistema de conducción automatizada funciona todo el tiempo y se encarga de todos los aspectos de la conducción en todos los tipos de carretera y en todas las condiciones del entorno que podría gestionar un conductor.

El mayor salto es entre los niveles 2 y 3, que es cuando la tarea completa de la conducción pasa del conductor al coche, dejando tiempo libre a la persona que va al volante durante la tediosa conducción en autopista y en atascos. Los primeros modelos de nivel 3 llegarán el año que viene. Para entonces, se espera que los fabricantes de automóviles, legisladores y compañías de seguros hayan llegado a un acuerdo global.