Para el año 2020, el 73 % de las flotas internacionales ofrecerá vehículos compartidos de una forma u otra. Se trata de una de las conclusiones de una encuesta realizada en 2017 por Fleet Europe y Global Fleet. ¿Está en peligro de extinción el vehículo de empresa?

En un informe reciente de McKinsey, se prevé que uno de cada diez coches nuevos forme parte de un programa de vehículos compartidos para el año 2030. Otra consultora internacional, PwC, revela en su propio estudio que el uso de vehículos compartidos podría disminuir la flota total en Europa de 280 a 200 millones de vehículos. Por muy paradójico que pueda parecer, una flota reducida no implica un descenso en las ventas de vehículos ni menos atascos. De hecho, se prevé que los vehículos compartidos se utilicen casi 5 veces más que los vehículos particulares, lo que provocará que se deban sustituir con mayor frecuencia.

Pero, ¿hasta qué punto están preparadas las flotas para acoger los vehículos multiusuario? Fleet Europe y Global Fleet han preguntado a una serie de responsables de flotas internacionales. En la actualidad, alrededor de un 30 % de los encuestados afirma que ya cuenta con una o más iniciativas de vehículos compartidos. Aproximadamente el 10 % de los responsables encuestados respondió que su empresa empezará a incluir el uso de coches compartidos en su política de movilidad en 2018.

Resulta interesante que el 43 % esté convencido de que lo hará en el transcurso de los próximos tres años. En definitiva, el 73 % de las flotas encuestadas ofrecerá vehículos compartidos para el año 2020.

Potencial de ahorro de costes y motivación

Si estas predicciones se terminan cumpliendo, en los próximos años habrá una ola de iniciativas de vehículos compartidos por parte de las flotas internacionales. Sin embargo, parece lógico que los vehículos multiusuario sigan siendo una de las diversas opciones de movilidad. Y es probable que el vehículo de empresa individual mantenga el primer puesto en la cadena de opciones de movilidad. Solo una minoría de los encuestados (29 %) piensa que el uso de vehículos compartidos será lo suficientemente significativo como para reducir el tamaño de su flota en más del 10 % para el año 2020. Uno de cada tres encuestados piensa que el impacto será inferior a un 10 %, mientras el 38 % calcula que no se producirá ningún cambio.

No obstante, la mayoría de las empresas considera que el uso compartido tiene un interesante potencial de ahorro de costes. Ofrece a los conductores la posibilidad de utilizar el vehículo que mejor se adapte a sus necesidades en cada momento: un vehículo eléctrico para ir a la ciudad y uno diésel para los trayectos largos, por ejemplo. Además, la posibilidad de elegir y la flexibilidad son fundamentales para mantener la satisfacción de los empleados; se podrían incluir, quizás, a aquellos que no tienen derecho a un vehículo de empresa. Por ejemplo, estos podrían utilizar un vehículo de empresa compartido durante el fin de semana a cambio de una pequeña aportación, o a modo de incentivo.